La decisión de mantener la Línea 1 en Pinar de Chamartín ha puesto el foco en el trabajo realizado por las asociaciones vecinales durante los últimos meses. Hablamos con Amalia Campos, presidenta de la Asociación Vecinal de Sanchinarro, sobre las alegaciones presentadas, la movilización de los barrios y la importancia de la participación ciudadana.
– La Comunidad os confirmó, y luego lo hizo públicamente, que la Línea 1 seguirá llegando a Pinar de Chamartín. ¿Qué factores han sido decisivos para que se descarte la propuesta inicial?
– “Creo que ha sido fundamental la capacidad de respuesta de las asociaciones vecinales. Conseguimos preparar alegaciones muy sólidas en un tiempo récord y, al mismo tiempo, hubo una reacción muy contundente por parte de los vecinos de Pinar de Chamartín, Sanchinarro y Virgen del Cortijo ante una medida que considerábamos muy perjudicial”.
– También hubo movilizaciones en la calle durante las últimas semanas.
– “Sí. En muy poco tiempo organizamos dos concentraciones que tuvieron una gran participación. Había mucho malestar porque la propuesta suponía perder una conexión directa que utilizan miles de personas cada día. Además, se presentaron numerosas alegaciones durante el periodo de información pública”.
– ¿Considera que la Administración ha escuchado las reclamaciones vecinales?
– “Creo que los responsables políticos han entendido que la propuesta generaba un perjuicio importante para los usuarios y han rectificado. Ha habido diálogo y finalmente se ha optado por mantener el servicio actual”.
– Los medios de comunicación de Madrid también han seguido de cerca este asunto.
– “Han tenido un papel importante. Muchos medios se hicieron eco de nuestra preocupación y ayudaron a explicar cómo afectaba esta medida a los barrios. Eso permitió que más vecinos conocieran el proyecto y participaran en el proceso”.
– ¿Qué enseñanza os deja este proceso?
– “La principal conclusión es la importancia de la participación ciudadana en las decisiones que afectan al día a día de los vecinos. Cuando la gente se implica, se informa y participa, puede contribuir a mejorar los proyectos y las decisiones públicas. Todo ello demuestra el valor de las asociaciones como herramienta de participación y representación vecinal. Son un canal para organizar propuestas, trasladar preocupaciones y defender los intereses de los barrios. Es algo que conviene seguir fomentando”.







