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Especial 21 Aniversario

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Como en cada aniversario de Zitus Madrid, entrevistamos a un vecino de Sanchinarro, Las Tablas y Montecarmelo. Nadie mejor que ellos para contarnos cómo han evolucionado estos barrios.

SANCHINARRO, Lucía

Lucía Delgado Aparicio afronta con mucha ilusión su etapa universitaria, doble grado de Educación Infantil y Educación Primaria. Amante de la lectura, pero sobre todo escribir, está terminando de corregir su primer libro.

– Naciste en Sanchinarro, ¿cuál es el primer recuerdo que tienes del barrio?

– “Sanchinarro siempre ha sido mi hogar. Me cuesta distinguir entre los recuerdos que tengo y las fotos que he visto a lo largo de los años. Quizás acompañar a mi madre, junto a mi hermano, a hacer la compra por el barrio”.

– ¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos?

– “Me gustan muchísimas cosas, sobre todo la tranquilidad y la sensación de familiaridad que, al menos yo, siento aquí. Me encanta poder pasear con mis amigas, ver el parque de Saura y el de Álvarez como siempre, beber agua en las fuentes o tener el Metro Ligero tan cerca. Sanchinarro es un barrio muy completo: tiene supermercados, restaurantes, cines, colegios, metro, Cercanías relativamente cerca y muchos parques. Lo que menos, la forma de conducir de algunas personas. Hay que cruzar con mil ojos porque he visto situaciones bastante peligrosas. También me preocupa mucho es que, de vez en cuando, aparecen casos de comida envenenada para perros”.

– ¿Son los jóvenes los grandes abandonados a nivel de ocio?

– “Yo creo que no. Tenemos lo necesario y si quieres algo diferente coges el metro o el autobús. Para algunas actividades concretas hay que desplazarse, pero para el día a día tenemos parques, canchas deportivas, cines y muchos espacios donde quedar. Todo depende de cómo aproveches lo que tienes. Evidentemente, si hubiera más espacios para jóvenes los disfrutaríamos muchísimo, pero creo que hacen más falta servicios como hospitales, academias para estudiar o incluso más bibliotecas, porque las que hay están llenas”.

– ¿Qué balance harías de tu vida escolar en el barrio?

– “Mi etapa de Infantil y Primaria en el CEIP Adolfo Suárez tuvo momentos muy difíciles. La mayoría de mi edad que conozco sufrieron bullying o vieron cómo ocurría. Quienes dicen que no, o miraban a otro lado o formaban parte del problema. No sé cómo será actualmente, pero hace unos años muchos casos de acoso escolar no recibían la atención que deberían haber recibido. Al cambiar al IES Ramón y Cajal encontré grandes profesores y, sobre todo, grandes personas que me han acompañado durante estos años. Especialmente a Rafa, mi profesor de Historia; Alejandro, de Matemáticas; María José, de Lengua; Carmen, de Filosofía; y Almudena Montero de Inglés. A mejorar, quizás, que durante los últimos años se ha dado un trato más favorable al alumnado del itinerario científico que al de Ciencias Sociales, como más excursiones y viajes. Ojalá esto cambie porque sería un instituto prácticamente de diez”.

– ¿Te gustaría trabajar en alguno de los colegios del barrio?

– “No tendría preferencia por ninguno, mi mayor ilusión sería enseñar y hacer felices a mis alumnos mientras aprenden. Sí existe un clima de respeto entre alumnos y profesores, me encantaría formar parte de ese colegio”.

– ¿Y vivir en Sanchinarro en unos años?

– “Si, me encantaría. Mientras muchos hablan de irse a vivir fuera del barrio yo siempre me imaginaba haciendo mi vida aquí. Le tengo muchísimo cariño porque he crecido en él y me gustaría formar aquí mi futuro”.

– Estás terminando tu primer libro. ¿Qué ha significado escribirlo y qué te gustaría que sintieran los lectores al leerlo?

– “Escribirlo ha supuesto una mezcla entre la oportunidad de vivir otras vidas y conocerme más. Al escribir te dejas llevar por lo que pasa por tu mente y descubres cosas que ni sabías sobre ti mismo. Me gustaría que se sintieran representados con algunos personajes o situaciones, que les ayude y les divierta”.

– ¿Qué consejo darías a los niños y adolescentes del barrio?

– “A los más pequeños, que no tuvieran prisa por crecer, que disfruten de tener tiempo para salir, estar con sus amigos en un parque sin nada que hacer y que no se salten ninguna etapa solo por aparentar ser mayores. Y a los adolescentes, que actuaran con amor. No solo con amor romántico, sino con amor por cuidar las cosas, cuidarse a sí mismos, a su familia, a sus amigos y por defender aquello que consideran justo. Cuando haces las cosas desde el respeto y el cariño, acabas dejando una huella”.

LAS TABLAS, Agustín y Gema

Gema Valderas, administrativa de 51 años y Agustín López Ingeniero de Caminos Canales y Puertos de 47 años, llegaron a Las Tablas junto a sus dos hijos en 2022.

– “Vinimos a vivir a Las Tablas porque Agustín comenzaba una nueva andadura profesional tras unos años en el extranjero. Queríamos un barrio familiar, tranquilo y cercano al trabajo, y fue por esto por lo que escogimos Las Tablas”, comenta Gema

– ¿Qué es lo que más os gustó de él y lo que menos?

– “Lo que más nos gustó de este barrio es que a pesar de estar en Madrid es tranquilo y te da seguridad”, dice Agustín.

– “Las Tablas está lleno de zonas verdes, de urbanizaciones y tiene una oferta educativa bastante completa. Lo que menos nos gustó es que notábamos falta de pequeños negocios que hace un barrio más cercano”, añade Gema.

– ¿Que creéis que le falta a Las Tablas para ser el barrio perfecto?

– “En Las Tablas al ser un barrio joven, hay muchas familias con niños y adolescentes. Lo que más echábamos de menos es una buena biblioteca donde nuestros hijos tuvieran un buen lugar para estudiar Además se echa en falta lugares de ocio juvenil”, dice Gema.

– “Parques infantiles hay muchos”, continúa Agustín, “pero para nuestros adolescentes no hay nada y tienen que depender de los padres para poder quedar fuera del barrio”.

– Muy a vuestro pesar, al estar alquilados, os habéis tenido que marchar del barrio este verano. ¿Qué es lo que más vais a echar de menos?

– “Muy a nuestro pesar este año nos ha cumplido el contrato de alquiler, y desgraciadamente nos han subido mucho la mensualidad y nos acabamos de mudar. Vamos a echar mucho de menos el barrio, aunque estamos bastante cerca y mis hijos podrán seguir teniendo a sus amigos”.

– ¿Os veis volviendo a Las Tablas dentro de unos años?

– “La verdad es que nos gustaría mucho volver y esperamos poder hacerlo, ya que pensamos que es uno de los mejores barrios para vivir de nuestra capital”.

MONTECARMELO, Ana

Ana Galdón Fernández llegó al CEIP Infanta Leonor como maestra de infantil y de inglés en 2015. Actualmente dirige el centro escolar de Montecarmelo.

– “Llegué en el curso 2015/2016 justo cuando el colegio cumplía diez años de vida en el barrio. En la actualidad dirijo el centro desde 2024”.

– ¿Cómo ves la trayectoria del colegio? 

– “Muy bonita y llena de muchas historias. Durante todo este curso pasado hemos estado celebrando el 20 Aniversario del centro, lo que nos ha servido para revivir muchas historias. El colegio comenzó en 2005 y nos contaban que empezó con tres piedras puestas, con el primer equipo directivo de David, del que todo el mundo me ha hablado maravillas. No teníamos ni nombre, nos asignaron un número hasta que nos llamamos Infanta Leonor. Era un colegio muy pequeño que poco a poco fue creciendo”.

– ¿Cómo habéis celebrado el aniversario?

– “Incorporando la efeméride a poesías, cuentos y otras actividades. El 12 de junio tuvo lugar una jornada especial con profesores, personal del centro y antiguos trabajadores, además de diferentes actividades y una fiesta interna. También se eligió la mascota del colegio entre las propuestas realizadas por las distintas clases y se elaboró un vídeo con motivo del aniversario. Por la tarde, el AMPA organizó otra fiesta en el centro para continuar con la celebración”.

– Veinte años son muchos y la población del barrio también va creciendo, ¿se ha notado eso en las matriculaciones o todo lo contrario?

– “Las matriculaciones bajan porque ha bajado el número de nacimientos en todos estos. No solo nos ha pasado a nosotros, también en Sanchinarro y Las Tablas, porque lo hemos hablado con otros directores de otros barrios. El año pasado, sin ir más lejos, fueron muy bajas”

– ¿Cómo lo describirías el colegio?

 – “Juntos somos mejores. Entre todos y con todas las capacidades que cada uno tenemos yo creo que estamos haciendo algo muy bonito”.

– ¿Qué crees que está aportando Ana al Infanta Leonor?

– “Más que yo, prefiero hablar como qué estamos aportando como equipo directivo. Me parece que es importantísimo hacerlo así, como una sistematización de procesos, con el objetivo de que el trabajo del maestro sea lo más llevadero posible y se pueda poner el punto de mira en lo importante, los alumnos. Sobretodo aportamos corazón. El bienestar de los peques es fundamental para que se produzca el aprendizaje y la vida, la sociedad, está cambiando. Debemos potenciar más el pensamiento crítico, que se hagan preguntas a sí mismos para saber lanzarlas al exterior y eso se aprende se tiene que aprender en las escuelas”.

– Una de las grandes luchas de este colegio, junto al Antonio Fontán ha sido la reivindicación del instituto- ¿Mereció la pena la espera?

– “En el fondo creo que sí. Tenemos un muy buen instituto y estamos en continuo intercambio con ellos para apoyar la continuidad. Hay mucha comunicación entre ambos centros”.

– ¿Qué es lo que más te gusta de Montecarmelo?

– “Que te permite vivir de una manera más tranquila que lo que te aporta Madrid capital. Aquí disfruto porque es un barrio en el que se puede pasear y disfrutar teniendo una red de servicios amplia. Yo más que un barrio lo veo como un pueblo”.

– ¿Te ves dentro de cinco años en la dirección del colegio?

– “Depende de varios factores. El colectivo cada año nos planteamos si ha bajado la motivación y si el trabajo que venimos a hacer se está llevando a cabo. Mientras eso sea así, seguiremos. Es muy importante la motivación tanto de los directores como de los profesores. Solo de esa manera se llega al bienestar de los alumnos. De las familias también es importante, pero primero los alumnos”.