Tres días. Llevo tres días frente a una pantalla en blanco dispuesta a escribir el editorial del mes de noviembre y no hay manera. ¿Me estaré haciendo vieja? Eso seguro, que años cumplo como todo el mundo, pero nunca me había pasado esto. En alguna ocasión, si es verdad, me ha costado más que otros meses arrancar, pero nunca tanto como me está pasando este mes.

A lo mejor, no sé, quizás, es que ésta ha sido una revista rara, o un mes complicado mejor dicho. Os puedo asegurar que llevar a cabo la revista de noviembre a la vez que intentar, con toda la artillería posible, sacar este barco a flote no ha sido, ni está siendo, fácil. Y oyes, una no es de piedra, son 17 años, y quieras o no también te afecta la situación.

Desde luego, como le decía a una vecina de Las Tablas, y ya amiga, yo voy a luchar hasta el último aliento y a buscar soluciones posibles, en ello estoy, para que florezcan esas ideas y poder seguir saliendo a la calle mes a mes como hace Zitus Madrid desde 2005. Y dentro de esas ideas os aseguro que estoy barajando y moviendo un montón. Por alguna esquinita ha salido el sol, y eso es buena señal, pero por otras se ve más negro que “el furgón del Dioni”, como se decía hace años.

Hablando con otro vecino el otro día me decía que cerrar no era opción, que eran muchos años y me había cogido cariño a mí y a la revista por darle voz cada vez que me ha pedido algo que era noticia. Y esa creo que es la esencia de la prensa local, que da voz a informaciones y reportajes que en otros medios no tienen cabida. Parece algo banal y de poca importancia, pero creerme que es fundamental que tres barrios como Sanchinarro, Las Tablas y Montecarmelo, y sus respectivos distritos Hortaleza y Fuencarral, cuenten con medios de comunicación que les den voz. ¡No todo son redes sociales!

Pero ya sabéis cómo funciona esto, al ser gratuito y en soporte físico, y la cosa no anda bien. Pero no anda bien para nadie. No hay más que darse un paseo o hablar con los comerciantes de la zona para darse cuenta de ello. Y lo gordo no ha hecho más que empezar.

Me da rabia que hayamos normalizado llenar el depósito de combustible superando los 100 euros, o que un litro de leche que antes te valía 0’60€ ahora ronde el euro, o que estemos cruzando los dedos para que se mantengan estas temperaturas tan agradables porque pensar en poner la calefacción da escalofríos, nunca mejor dicho. Y así con todo.

Más que nunca, más incluso que en plena pandemia, creo que hay que hacer barrio, consumir en el barrio, comprar en el barrio, patearse el barrio porque luego es muy fácil decir, qué pena ha cerrado. Y dentro de lo que yo considero hacer barrio está apoyar al medio que os da voz desde hace años.