Pese a que los servicios meteorológicos lo habían anunciado desde hacía más de una semana, la realidad superó todas las previsiones y la borrasca Filomena sumió en un caos a la ciudad de Madrid. Aunque se habló que la nieve alcanzaría los 20 centímetros en la capital, en muchos lugares superó incluso los 80, dejando a su paso coches sepultados bajo la nieve y cortados todos los accesos y calles de Sanchinarro, Las Tablas y Montecarmelo.

El viernes 8 a media tarde comenzó a nevar copiosamente. En cuestión de horas era imposible transitar correctamente, sorprendiendo a muchos vecinos volviendo de sus lugares de trabajo. Lo peor estaba por llegar, ya que la madrugada y todo el día del 9 de enero la nieve no dio tregua.

• “He llegado a casa de milagro”, nos comenta Samuel, vecino de Sanchinarro. “Sabía que iba a caer una gran nevada pero no pensé que a última hora de la tarde del viernes ya no se iba a poder casi transitar. He patinado con el coche al bajar mi calle, pero conseguí llegar”.

• “Fuimos a la gasolinera de Ventisquero para comprar unos básicos”, nos comenta Ana María de Montecarmelo. “Vimos un autobús en esa calle que no se podía mover y como los vecinos bajaban mantas al conductor que no abandonaba el vehículo”.

El sábado a media tarde, justo 24 horas después de que comenzara a nevar, ya no había rastro ni de calles, ni de aceras, ni de parques. Todo era un manto blanco que, pese a los problemas que iba originar, dejaba imágenes idílicas para la historia. La sal escaseaba, las Juntas Municipales y servicios de limpieza del Ayuntamiento no daban abasto, pero lo cierto es que hasta el lunes prácticamente todo permaneció inamovible. Todo salvo aquellas zonas en las que vecinos fueron abriendo camino como pudieron para solventar las posibles situaciones de emergencia.

• “No hay derecho, entiendo que Madrid es muy grande y hacen lo que pueden, pero ya no hay casi ni alimentos en los supermercados y llegar a él ha sido una odisea. Casi es mejor coger el trineo y por lo menos disfrutar. Tenía que haber venido el ejército. Un barrio no puede estar aislado cuatro días, es de vergüenza”, nos comentaba José, vecino de Las Tablas.

Y el ejercito llego, -Zitus Madrid le vio actuar en Sanchinarro-, concretamente la UME que dio muestras de su profesionalidad. La misma que demostraron muchos de los comerciantes en su empeño por adecuar las entradas de sus locales, para facilitar el acceso a los vecinos y permanecer el menor tiempo posible cerrados. Conforme avanzaban los días cada vez era más frecuente el paso de quitanieves o excavadoras espontaneas de obras aledañas. Pero el paisaje ya no era tan idílico: acumulación de basuras en las calles, árboles caídos vencidos por el peso de la nieve, edificios dañados…

Alberto Serrano, concejal de Hortaleza, hizo un primer balance en el Pleno, destacando “la coordinación que hubo entre la Unidad Integral de Distrito de la Policía Municipal, el cantón de limpieza, los operarios municipales y las asociaciones de vecinos para despejar las vías de nieve y arbolado. Se priorizó la limpieza de las vías públicas para facilitar el tránsito peatonal y el abastecimiento de comercios, además de la evaluación técnica de los edificios municipales para volver a abrir con todas las garantías de seguridad. Además de los dos puntos habilitados para el reparto de sal, establecimos un dispositivo, en coordinación con las asociaciones de vecinos del distrito, para abastecer los barrios durante los primeros días”.