Pocas veces se les da voz, o no tantas como se debería. Han sido los verdaderos protagonistas de la vuelta al colegio el mes pasado, algo que la gran mayoría de ellos estaba deseando hacer. Reencontrarse con sus compañeros y profesores, después de seis meses, podía más que la incertidumbre originada por la pandemia. Hablamos con alumnos de distintos cursos de los colegios de Sanchinarro, Las Tablas y Montecarmelo, quienes nos cuentan cómo han vivido “la vuelta al cole”.

• “El colegio está muy bien, porque la vuelta al cole ha sido estar de nuevo con todos nuestros amigos, aunque sea en el patio, y eso me gusta. He tardado un poco en acostumbrarme a llevar la mascarilla también en el colegio, pero estoy cómoda con ella, es de piruletas muy bonita y lleva una cinta para que no la pierda cuando como. Además, nos lavamos las manos al entrar y salir de clase, del comedor o del recreo. Estoy muy contenta en el colegio”.
(María. 3º Primaria. Montecarmelo)

• “La vuelta al cole ha sido genial, pude ver a mis amigos que hacía tanto tiempo que no veía y les echaba de menos, aunque no poder jugar en el patio como siempre se nos ha hecho raro. Volver a las clases online, es lo que me ha tocado, un niño de mi clase dio positivo y nos mandaron a todos a casa. Reconozco que las clases online no me gustan tanto como las presenciales, porque creo que no aprovechamos tanto el tiempo como en el cole”.
(Jaime. 5º de Primaria. Las Tablas)

• “Al principio la sensación fue rara al no poder abrazar a mis amigos, guardar la distancia y vernos con mascarilla. Me sentí raro por la cantidad de cosas que no podía hacer. Pero quería volver para ver a mis amigos, aún teniendo que seguir tantas medidas de seguridad. Pasados los días ya me voy acostumbrando a la nueva situación en el cole”.
(Hugo. 5º de Primaria. Las Tablas)

• “Ha sido diferente. Después de casi 6 meses sin ver a mis compañeros, se me hizo un poco raro no volver al colegio “de siempre”. Las clases son más complicadas y la mascarilla, todo el día puesta, agobia bastante. En el colegio se cumplen muy bien las normas de seguridad, pero aunque esté todo muy bien organizado, a veces, en la toma de temperatura se hacen pequeñas colas. En los patios, si quieres tomarte la media mañana, como tienes que quitarte la mascarilla te tienes que alejar todavía más de tus amigos y es un poco pesado. Para las asignaturas de idiomas, la mascarilla lo complica todo. No puedes ver cómo la profesora pronuncia. Todos estamos deseando volver a la normalidad”.
(Lucía, 8º/2ESO. Montecarmelo)

• “No me gustan las clases online porque me pongo muy nerviosa haciendo los exámenes por ordenador. Además desde casa es más difícil concentrarse porque se ve muy pequeña la pizarra, a veces no se oye bien, y para preguntar las dudas me da más vergüenza que cuando estoy en clase”.
(Marta. 3ºESO. Las Tablas)

• “Nos han separado cada clase en dos grupos, y un grupo está presencial en el colegio y otro está online. A mí me ha tocado en un grupo y a mi mejor amiga en el otro, así que no le veo ningún día de la semana porque no coincidimos en el colegio. Solo puedo estar con ella el fin de semana. Ojalá se arregle todo pronto y podamos ir al colegio toda la clase juntas”.
(Marina. 4ºESO. Las Tablas)

• “La vuelta ha sido algo extraña porque junto a la marcha de muchos compañeros se ha sumado el tener que estar solamente con los compañeros de mi clase, ni siquiera en el recreo coincidimos con otros amigos. Estamos dando clase en uno de los laboratorios para tener suficiente distancia de seguridad. Me cuesta algo el tener que estar con la mascarilla todo el tiempo, pero al menos tenemos diez minutos en el patio para poder tomarnos algo y estirar las piernas”.
(Jorge. 1° de Bachillerato Internacional. Sanchinarro)

“Una de mis preocupaciones de la vuelta al colegio era: ¿Cómo se van a enterar de lo que estoy sintiendo, cómo voy a poderme expresar bien sí tengo la mascarilla puesta? ¡Sólo me van a ver los ojos! Y mi mayor alegría fue ver que en la primera hora hubo una conexión con cada niño en la que se notaba que ellos sabían cómo me sentía y yo como lo hacían ellos, sólo con la mirada. Y me dije “guau, han aprendido a expresarse con los ojos”. Y me sorprendió. Saben cuando estoy contento, sonriendo, cuando estoy preocupado. Eso me dio mucha paz y me pensé que si saben como estoy, todo irá bien.

Otra de las cosas que sentí ese primer día de clase fue una tranquilidad absoluta al ver que los padres confían tantísimo en nosotros, que nos enviaban de nuevo a sus hijos al colegio, poniendo sobre nuestros hombros el tesoro más grande que tienen. Por tanto, nuestra responsabilidad, nuestra profesionalidad, nuestra laboriosidad, tienen que aumentarse en un 200% porque sus padres nos los han confiado en una situación en la que podrían no haberlo hecho. Eso me ha llenado por un lado de orgullo bueno, y por otro de ganas de hacer las cosas mejor todavía”
(Borja. Profesor de 3º Primaria)