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Los protagonistas del 18 Aniversario de Zitus Madrid

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SANCHINARRO, Celestino

Celestino Revuelta Lucas, al igual que Zitus Madrid, cumple 18 años, en su caso como vecino de Sanchinarro. Casado y padre de dos hijos, este Ingeniero Aeronáutico, que trabajó toda su carrera profesional en Iberia, llegó al barrio en octubre de 2005- Una veteranía que le permite analizar la evolución del mismo con conocimiento de causa.

– ¿Desde cuándo llevas viviendo en Sanchinarro y qué es lo que hizo que escogieras este barrio para vivir?

– “En Octubre hará 18 años que vinimos a Sanchinarro. Buscábamos una casa con urbanización para que nuestros hijos pudieran disfrutarla, fuera de la M30 para ahorrarnos atascos y relativamente cerca de nuestros trabajos”.

– Pasado el tiempo, ¿cómo valorarías la evolución de Sanchinarro como barrio?

– “La evolución tiene puntos positivos como la creación del Centro de Salud, el Centro Cultural, el Metro Ligero, colegios y el desarrollo limitado de locales comerciales y de restauración. Pero también tiene puntos negativos como la movilidad y la falta de un polideportivo. En cuanto a movilidad, con el desarrollo del barrio, la llegada de empresas a Sanchinarro y las Tablas, la creación de unos cuantos colegios públicos y privados, y la instalación de cocheras de la EMT, han hecho aumentar el tráfico considerablemente a las horas punta, hasta el punto en que salir del barrio o moverse a ciertas horas es un infierno”.

– Hablando de movilidad, ¿qué opinas del Bus Rapid?

– “La reciente creación del Bus Rapid ha venido a empeorar significativamente la movilidad por el barrio, es algo que nadie en el barrio entiende, porque hace la circulación más insegura y lenta, para ganar muy pocos minutos en llegar al Ramón y Cajal en bus. Por otro lado somos un barrio de más de 30.000 personas, que con los barrios adyacentes de Virgen del Cortijo, Las Tablas y Valdebebas seremos más de 100.000, y no contamos con un solo polideportivo. Ahora van a construir una piscina, que lo llaman polideportivo”.

– ¿Qué echas de menos?

– “Unos mejores accesos a las autovías que nos rodean, mejores zonas verdes y un mercado”.

– ¿Y qué más valoras o te gusta?

– “Salvo en las horas punta es un barrio tranquilo, al ser mayoritariamente residencial, y eso es calidad de vida. También tenemos la suerte de que el carril bici del Anillo Verde Ciclista de Madrid atraviese el barrio, porque en bici nos conecta con muchos espacios naturales”.

– ¿Ahora mismo que sería lo prioritario para solucionar o mejorar?

– “Los problemas de movilidad en general, y en particular los inducidos por el Bus Rapid”.

– ¿Cómo te gustaría ver Sanchinarro en un par de años?

– “Pues con mejoras en acceso y movilidad y con mejores zonas verdes”.

LAS TABLAS, Marta

Marta Vega Sánchez, casada y madre de tres hijos, es otra veterana del barrio de Las Tablas. Maestra de infantil, realiza, además, formaciones sobre acompañamiento emocional a través de la literatura infantil, sobre pedagogías activas en la empresa Va de cuentos, donde trabaja.

– “Mi marido, entonces novio, y yo estábamos buscando piso y nos surgió la oportunidad de uno sobre plano en un barrio que, en aquel entonces, solo eran unas pocas calles. Este año cumplimos 17 años en Las Tablas. Yo venía de una zona donde muy cerca tenía transporte al centro y muchas tiendas y aquí sólo había pocas casas construidas, no había colegios, ni autobús, tampoco podía comprar en el barrio… Lo más increíble es que a día de hoy seguimos faltos de infraestructuras”.

– ¿Cómo has visto la evolución del barrio?

– “La construcción ha ido rápida, pero los servicios siguen siendo escasos. Cuando vinimos estaba lleno de bancos y algunas farmacias, luego empezó la restauración que es muy variada. Lo que menos hay son tiendas, el comercio de barrio es complicado ya que no hay mucha vida de calle y los alquileres de los locales son caros. Seguimos sin el famoso centro de salud, que en algún momento podremos disfrutarlo y algo incomunicados de nuestro distrito, cuando la policía tiene que llegar a algún aviso, tarda bastante”.

– ¿Cómo ves el tema de educación en el barrio?

– “He visto la construcción de los colegios y vivido el agobio de ver a gente sin poder escolarizar a sus hijos. El primer año del mío mayor, 150 niños quedaron sin escolarizar y se amplió a línea 6. Las clases estaban tan llenas que el último año de infantil tuvieron que dividirlos entre el edificio de infantil y de primaria. Ahora están menos masificados pero el instituto no y cada vez hay más solicitudes en el IES San Fernando. El tener los centros por encima de sus líneas ha supuesto que hayan tenido que quitar otros espacios de los colegios, que se empiezan a recuperar ahora”.

– Miembro del AMPA del Leopoldo Calvo Sotelo, ¿cómo es la implicación de los padres?

– “Llevo muchos años implicada en la AMPA y desde la pandemia soy su presidenta. Pero somos pocos, muy pocos, los padres que colaboramos activamente en el colegio y a veces nos vemos desbordados o cansados. No sé si la pandemia ha sido en parte la causante y ahora somos más individualistas, pero a la vez queremos ir a la fiesta de la espuma o que nuestros hijos lean libros actuales. Si ayudarán más personas podríamos repartir las tareas y el trabajo, que es voluntario, disfrutando todos de esta tarea tan importante como es la educación y ser parte de la Comunidad Educativa”.

– ¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos del barrio?

– “Me gustan las grandes avenidas y que no tiene mucho tráfico. Lo que menos es que, a pesar de tener bastantes años, estamos faltos de servicios proyectados: centro de educación especial, la biblioteca, un espacio cultural público. Cuando me vine a vivir había proyectados muchas cosas y que a día de hoy no se han hecho realidad. Nos faltan zonas deportivas cubiertas (un polideportivo, piscina municipal), biblioteca, mercado municipal, la policía… Ahora, nuestros hijos ya son adolescentes y no tienen ningún sitio donde ir, en algunas ocasiones, hacen “trastadas” que llegan a ser un problema en algunos casos”.

MONTECARMELO, Belén

Educadora de Menores en el Sistema de Protección de la Comunidad de Madrid, Belén Breña Martínez vino a vivir a Montecarmelo en 2008. Madre de dos hijos, de 12 y 9 años, es habitual verla en las acciones que se han llevado a cabo en el barrio durante estos años, como representante del AMPA del CEIP Infanta Leonor.

– ¿Desde cuándo vives en Montecarmelo?

– “Llevo viviendo en Montecarmelo desde el 2008. Al principio me parecía la estepa porque soy del Carmen,  al lado de la calle Alcalá, y no tiene nada que ver. Cuando llegué al barrio no había ni búho, creo que fui de las primeras en cogerlo”.

– ¿Qué es lo que más te gusta?

– “Lo que más me gusta es que siendo un barrio muy residencial se ha creado sentimiento de pertenencia y comunidad debido en parte por cómo está construido, avenidas pequeñas, poca altura de los edificios ,zonas ajardinadas. Ese síntoma de pertenencia también se ha producido gracias al esfuerzo de las asociaciones, iglesias o las ampas que movilizan bastante el barrio. También me gusta su oferta a nivel de hostelería. Creo que es un barrio que combina a la perfección estar muy cerca de sierra, El Pardo, etc., con estar a media hora del centro.”.

– ¿Y lo que menos?

– “Lo que menos me gusta es que todavía faltan muchos servicios”

– ¿Cómo cuáles?

– “Como el centro de salud o autobuses que lleven al centro socio cultural de Montecarmelo, que cuenta con muchas cualidades para ser un gran espacio pero está muy limitado porque no llega transporte público. También me falta espacios para las familias, están los patios abiertos en el CEIP infanta Leonor pero o no se publicita lo suficiente o no es atractivo para el barrio. Desde el AMPA del Infanta Leonor hemos mantenido nuestra propuesta de Escuela de Familias que comenzó con ampas anteriores y creemos que es importante para crear comunidad y mejorar nuestras relaciones con nuestros hijos. Echo en falta un mercado de barrio, pensé que al lado del metro abrirían unas galerías o algo así pero sigue vacío”.

– ¿Hablemos de los jóvenes?

– “Gran tema. Me parece que es un barrio que es un entorno seguro para nuestra infancia y adolescencia pero nos falta recursos para que los chavales. Les faltan recursos en ocio y educación en tiempo libre como centros juveniles, el único que hay abre tres días y es un barracón. Tampoco tienen polideportivos para potenciar el deporte como ocio saludable. Montecarmelo es un barrio donde hay mucha infancia y adolescencia y como tal se debería de tener más recursos para ellos. Los chavales van de una punta a otra del barrio y se nos queda pequeño el campo de fútbol o las canchas de patinaje y baloncesto”.

– ¿Muchos de estos jóvenes estudiarán por fin este curso en las instalaciones del IES Blanca Fernández Ochoa?

– “Tú lo has dicho, por fin y desde el AMPA Infanta Leonor estamos deseando verlo porque han sido muchísimos años de lucha y fue un gran logro de las familias del barrio. Otros que no han tenido esta suerte están en el Instituto de San Fernando para lo cual se podría ampliar la Línea 170 para que les lleve desde el barrio o crear una propia”.

– ¿Te arrepientes de haber escogido Montecarmelo como barrio?

– “No, es un buen sitio para vivir con familia y amigos”.