Tal y como esperaban sus familias, los alumnos del IES Blanca Fernández Ochoa de Montecarmelo no pudieron iniciar el presente curso escolar en sus propias instalaciones. Un motivo que ha colmado la paciencia de la Plataforma por la Educación Pública de Montecarmelo que decidió denunciar el caso ante el Defensor del Pueblo, algo que ya habían hecho en 2019. En la denuncia le solicitan “valore la toma en consideración de cuantas acciones estime oportunas con el fin de defender el derecho a la libertad de elección de centro educativo y a una educación pública de calidad en la Comunidad de Madrid de las familias, profesorado, alumnado y demás personas” pertenecientes a dicha comunidad educativa.

Fue a finales del curso pasado cuando la Comunidad de Madrid les informó que, finalmente, el centro de secundaria no estaría terminado para el mes de septiembre, ni parcial ni completamente, tal y como se había comprometido Enrique Ossorio, Consejero de Educación, vicepresidente y portavoz del gobierno regional, posponiendo de esta forma su apertura para septiembre de 2023. Un nuevo retraso que implica que ya es el tercer curso escolar, -desde su creación jurídica en 2019-, que los alumnos acuden a diario a unas instalaciones ajenas a las suyas. Los dos primeros cursos lo hicieron en varias aulas prestadas de un centro de secundaria y este último en las de la Escuela Oficial de Idiomas de Fuencarral-El Pardo.

– “Aún esperado, nos sorprendió porque ya es el tercer año consecutivo alejados de Montecarmelo, en unas aulas prestadas, donde cerca de 400 alumnos y alumnas tardan cerca de una hora en transporte público en trasladarse a su centro educativo”, explica Fernando Mardones, portavoz de la plataforma y presidente de la Asociación Vecinal Barrio de Montecarmelo,

– “La Comunidad de Madrid”, añade César López, portavoz también de la Plataforma y vicepresidente de la AMPA del CEIP Antonio Fontán, “ejecuta su enésimo incumplimiento justo tres años después de anunciar a bombo y platillo el nombre del centro, en homenaje a la esquiadora y medallista olímpica, y habiéndose comprometido a abrir sus puertas este mes de septiembre, situación que afecta directamente a nuestro derecho a la elección de centro educativo y a una educación pública de calidad en nuestro barrio”.

– “A mí lo que me llama la atención es que este mismo mes de abril, y viendo que el ritmo de las obras era nefasto desde la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid tuvieran la desfachatez de afirmar que “si no se pudiera comenzar en septiembre”, ¿Si no? ¿Es que hace cinco meses y viendo que solo estaba la estructura y no toda, seguía vendiéndonos que confiaban en que se terminaran en septiembre? ¡Nos han tomado el pelo!”, nos dice Emilio indignado.

Una indignación no falta de razón y argumentos, ya no solo por el estado actual de las obras, incompatible con que los chavales hubieran podido empezar el curso el mes pasado en sus propias instalaciones, sino porque los vecinos del barrio llevan esperando un isntituto desde 2008, primera fecha en la que se lo prometieron.