De 25 años de carrera profesional, trabajando codo a codo con profesorado de Educación Infantil y Primaria, nace “El Rincón de la Calma” de Juani Mesa Expósito. Un libro en el que profesorado y equipos psicopedagógicos, encontrarán un programa psicoeducativo no terapéutico, organizado por edades que recoge actividades para trabajar la inteligencia emocional y la social de forma progresiva, evolutiva y a modo preventivo.

– “La Escuela es capaz de prevenir muchos de los grandes problemas de gestión emocional que pueden aparecer en la adolescencia y en la vida adulta”, comenta su autora Juani Mesa. “Este es el caso de la poca tolerancia a la frustración, la procrastinación, la apatía, la ansiedad, la baja autoestima o la depresión, así como las dificultades en las relaciones personales, bullying, soledad, relaciones tóxicas, etc.”.

¿Una guía práctica que incita a la acción desde el aprendizaje?

– “Sí. Es un manual con más de 120 juegos y actividades para que el profesorado pueda trabajar con su grupo clase, de forma individual, en parejas o en pequeños grupos con la seguridad de que estas actividades funcionan para estimular la inteligencia emocional y favorecer la cohesión del grupo clase”.

¿Qué has aprendido durante el proceso de investigación?

– “A nivel personal, la paciencia y la constancia. También que la infancia es un tesoro y la Escuela es una oportunidad única de ayudar a crecer como persona, sólo educando y previniendo. Y ahí tenemos una responsabilidad como sociedad muy grande. Se tiene que apoyar más a la Escuela y al profesorado, dotarlo de formación y recursos, desde que empiezan a estudiar la carrera”.

Una de tus prioridades en el libro es educar desde la perspectiva de género. ¿Por qué es tan importante?

– “Tener perspectiva de género en mi trabajo me ayuda a mirar a niñas y niños rompiendo esquemas limitantes y viendo a la personita que tengo delante. Los estereotipos encorsetan y hacen sufrir. El Rincón de la Calma es una oportunidad para trabajar desde los primeros años que ambos tienen derecho a llorar, a ser sensibles, valientes, estudiosos o a mostrar desacuerdo”.

¿Qué emoción o habilidad crees que les cuesta más?

– “Vivir bien lo emocional es caminar por una escalera de 4 peldaños. En el primero, identificamos lo que sentimos, le ponemos nombre y somos capaces de reconocerlo cuando le pasa a los demás. En el segundo, aprendemos a usar lo emocional y a pensar con claridad a pesar de lo que sentimos. En el tercer escalón aprendemos a comprender por qué sentimos eso y en el cuarto, alcanzamos un nivel de gestión o de autorregulación de la vivencia emocional que nos permite crecer como personas. En la infancia hay que empezar por el primer escalón porque no saben gestionar aún su vida emocional y ahí está la oportunidad educativa. Ahora bien, si ni las familias ni el profesorado saben cómo educar la vivencia emocional, ¿cómo vamos a conseguir que nos atiendan, que hagan bien lo que les pedimos, que manejen la frustración, que sean pacientes, que aprendan a calmarse, etc. o que sepan lo que quieren, que desarrollen una sana autoestima o sepan hacer y mantener buenas amistades?”.

– El paso de primaria a la ESO es un momento esencial al que dedicas el final de este libro. ¿Algún consejo principal para afrontar esta etapa?

– “Es un cambio muy importante. Por un lado, muchos cambian de centro o van a otra parte del edificio. Van con “los mayores” aunque aún se sienten pequeños, pero un poco menos. Tienen que adaptarse en un ritmo de aprendizaje diferente, aprender cómo funciona la ESO, cuáles son los nuevos códigos sociales para relacionarse, hacer nuevas amistades, etc. Por otro lado, a los 12 años muchas niñas ya tienen la menstruación o su cuerpo ha comenzado a cambiar, mientras que el de los niños no. Hay un desfase evidente en lo físico, que también existe en lo emocional y en lo social. Entran en la primera gran crisis personal de su vida: grandes cambios corporales, toma de conciencia de la autoestima, entender qué son los afectos sanos y cómo distinguirlos de lo que no los son. Necesitan un acompañamiento para este camino”.

¿Has tenido en cuenta el contexto sanitario actual a la hora de afrontar el libro?

– “El confinamiento me pilló acabando el libro y atendiendo a familias por videollamada con peques que no soportaban estar encerrados en casa, nerviosos, algunos agresivos, con alteraciones del sueño y las comidas, etc. Otras familias eran incapaces de trabajar hábitos y poner límites; también recibí demandas de familias con adolescentes que se estaban enganchando a las pantallas, con ataques de ansiedad o familias que no soportaban su propia convivencia. Y viendo que esta situación está cambiando la forma de relacionarnos, decidí incluir algunos ejercicios y reflexiones en el libro. La comunicación no verbal, la gestualidad corporal o la distancia social son abordados en el manual teniendo en cuenta la pandemia y cómo está modificando estos códigos comunicativos. La inteligencia social es la capacidad de adaptarnos a las circunstancias y ser capaces de mantener nuestras relaciones, a pesar de las mascarillas, de no poder abrazarnos, del miedo a contagiar a un ser querido etc. y la inteligencia emocional nos ayuda a gestionar todo esto sin acabar con un ataque de ansiedad o pensando que la vida no vale la pena”.