Aún con mascarilla, para muchos niños y adolescentes de Sanchinarro su cara y “su característico pelo” les resultará familiar. Algo comprensible teniendo en cuenta que fue profesor en el CEIP Adolfo Suárez durante muchos años. Maestro, músico, amante del teatro y escritor, acaba de publicar su tercera novela “Sola y cansada. Nada es lo que parece” (Atlantis Ediciones). Anteriormente escribió “Me llamo Inés: el olor del crimen” y “Muerte en otoño. Buscando a Mara”, donde curiosamente, en esta última, una de las acciones tiene lugar en el Corte Inglés de Sanchinarro. Entrevistamos a Juan Miguel Antoranz.

“Sola y cansada surge, como con todo lo que escribo, de una necesidad de contar cosas, de discutir conmigo mismo y de indagar en la psicología de las personas, además de en mis propios pensamientos. Es una novela negra, pero como en mis dos anteriores, alrededor de la trama principal existen sub tramas en las que flotan los ingredientes que están, o deberían estar en mi opinión, presentes en nuestras vidas: el amor y el desamor, la pasión, el sexo, el misterio y, por supuesto, el humor”.

¿Tiene alguna similitud con las anteriores?
“Los personajes principales son mujeres, las grandes protagonistas, aunque esta vez la pareja de policías está formada por hombres. De nuevo están presentes la música, el arte, la gastronomía o los viajes. Cuestiones de la vida cotidiana que acercan al lector a la historia y a los protagonistas, intentando que al leerla se sientan identificados y puedan pensar que a ellos les podrían ocurrir algunas de las cosas que pasan”.

¿De dónde saca un profesor de música la inspiración al enfrentarse a un papel en blanco?
“Nunca me he planteado la escritura como una profesión. Quizás eso resta presión y de esa forma, la fantasía y las historias que guardamos en nuestra cabeza se deslizan hacia el papel de forma fluida. El haber pisado en muchas ocasiones los escenarios, el estar cerca del mundo del arte, ayuda a desinhibirse y a desnudarse ante el lector, que es lo que más o menos se hace algunas veces al escribir una novela”.

Profesor de música durante años en el Adolfo Suárez y director del grupo de teatro de padres. ¿Qué recuerdos guarda de esa época?
“Estuve un año en el colegio Virgen del Cortijo, nueve en el Adolfo Suárez y ocho viviendo en Las Tablas. Mi vinculación con estos barrios sigue siendo muy importante porque ocurrieron cosas inolvidables y tengo compañeros, buenos amigos, vecinos y familiares allí. Sigo manteniendo contacto con madres y padres de alumnos, muchos fieles lectores, porque me gusta saber de ellos. Los primeros que tuve -fui tutor de un grupo de 5º en 2007-, ya son mayores, muchos titulados universitarios y algunos trabajando. Les han tocado tiempos difíciles. De maestro también se sufre a veces, pero me quedo con lo bueno, que fue muchísimo”.

¿Qué novela y qué pieza musical escogería para definir el momento que estamos viviendo?
“Música podría valer Ave Satani de Jerry Goldsmith, la música de La Profecía. En cuanto a novela… El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde de Robert Louis Stevenson, por las dos caras que están ofreciendo algunos durante esta grave crisis”.

¿Está afectando la pandemia también al sector de los libros?
“No tengo muchos datos como para emitir un juicio. Por un lado, el confinamiento espero que haya hecho que las personas hayan leído más, pero por otro, cerraron las bibliotecas y cuando han ido abriendo lo han hecho con horarios reducidos. Como en otros ámbitos, se han cancelado eventos y las grandes ferias como las de Madrid y Barcelona. Entiendo que esto ha afectado a las ventas”.