Santa María de la Paz es un albergue para personas sin hogar propiedad de HSJD situado en Sanchinarro. Cuando se levantó el primer edificio de esta institución, era único en un campo en el que se pastoreaba. El campo se ha convertido en urbanizaciones con un parque familiar. Ahora, los que residen en SMP, y un servidor con ellos, tenemos vecinos. Esta residencia tiene las puertas francas a todos los que quieran entrar: huertos urbanos, mercadillo, fiestas propias para todo aquel que quiera venir, el día de SJD o el día de San Isidro, y más fiestas si tú vienes.

El albergue es un espacio social en el que todos podemos ayudarnos a comprendernos mejor como una humanitas muy singular. Todo consiste en pensar despacio, en pacientarse en hablarse y escucharse unos a otros. Entonces, sin necesidad de leer a Cicerón, aprenderemos algo que nos suavizará el corazón hasta alejarnos indistintos de la barbarie del único abandono que existe, el del ser humano por el ser humano, el externo y el interno.

Ahora, desde hace ya demasiado tiempo, llueve sobre la humanidad un virus que ha hecho derramar muchas lágrimas: enfermedad, muerte, trabajo, estigma. Sufrientes es ahora la palabra que tenemos que comprender que somos todos. Sufriente, en un mundo gélido, erra solitario por campos desolados en busca de alguien que no encuentra. En este Madrid, pasea y encuentra compañía: Sufriente se une a Condolido. Ambos se han propuesto hacerle frente a esta lluvia amarga.

Lo que recordaré de este elástico 2020 hasta mi muerte es lo que he comprendido que somos todos: sufrientes dispuestos a no abandonar a nadie, condolidos. Si quieres cogerte a nuestra mano tendida hoy, ven a vernos mañana cuando termine este diluvio. Te daremos las gracias, te daremos nuestra vida.

Tiene el sentido dentro, aunque no lo parezca por fuera. Parte la cáscara, y nos verás llorar junto a los que lloran. 

(Especial 1 Aniversario Pandemia)