José Luis Calvo D’Argel, vecino de Hortaleza “de toda la vida”, llegó a Sanchinarro en junio de 2006. Un barrio que escogió por la cercanía con el domicilio de sus padres y su suegra, y porque tanto a él como a su mujer Silvia les encantaba la zona.

“Cuando llegamos mi mujer y yo, junto a nuestro hijo Jorge de dos años, apenas había comercios en el barrio, que por cierto estaba abarrotado de entidades bancarias. Para comprar algo teníamos que ir a otros sitios, como Hortaleza o Virgen del Cortijo por la cercanía. Los comercios fueron llegando con los años y ahora gran parte del tiempo libre lo disfrutamos en Sanchinarro”.

• ¿Qué es lo que más echas de menos?
“Seguimos echando de menos el mercado y el polideportivo que prometieron cuando se urbanizó el barrio y también algún sitio donde los adolescentes puedan estar y reunirse. Dentro de unos años me gustaría ver el barrio con todas las infraestructuras que aún faltan. También con más árboles que den sombra porque en verano no se puede salir hasta que cae el sol porque te achicharras”.