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Especial 17 Aniversario

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Diecisiete años. Y como todos los aniversarios, un representante de cada barrio. Os presentamos a Maxime de Sanchinarro, Íñigo de Las Tablas y Carlos de Montecarmelo

Maxime, SANCHINARRO

Maxime de 8 años tiene un hermano mellizo, Daniel. Ambos nacieron en Montreal, Canadá, donde sus padres Daniel y Laura estaban trabajando. Cuando decidieron que era hora de regresar a España, Sanchinarro fue el barrio elegido para fijar su residencia. Hace unos meses, y a través del conserje de su urbanización, Juan Carlos, me enteré que era una seguidora de la revista, e incluso me mandaron una entrevista que le realizó. Su desparpajo me cautivó y le propuse que fuera la representante de Sanchinarro en este 17 Aniversario.

– “Cuando decidimos volver a España,  la maternidad ayudó bastante en la decisión, Dani hizo una entrevista de trabajo en Madrid, su ciudad natal”, nos cuenta Laura. “Mi marido años atrás había adquirido una vivienda en Sanchinarro, por lo que lo que nos instalamos en el barrio en octubre de 2015, es decir, hace casi siete años”.

– Maxime, ¿A qué colegio vas y qué es lo que más te gusta de él?

– “Voy al CEIP Cortes de Cádiz y lo que más me gusta es la cantidad de buenos amigos que he conocido allí y todo lo que me enseñan y me han enseñado los profes que he tenido hasta ahora”.

– ¿Por qué te gusta más y menos de Sanchinarro?

– “Me gusta Sanchinarro porque hay muchos parques para jugar con mi hermano y las calles son muy bonitas y anchas. También me gusta mucho ir al Corte Inglés para comprar juguetes y libros e ir un rato al parque de bolas. Lo que menos me gusta es que en verano hace mucho calor, hay poca gente por la calle, pero es normal porque si te fijas no hay casi sombras, ni por las aceras ni por los parques. O vas a jugar a primera hora o es imposible estar en la calle”.

– ¿Qué te gusta hacer por tu barrio?

– “Salir a pasear con mis padres y mi hermano, ir a alguna cafetería de la calle principal, ir al parque de al lado de mi cole y el que está enfrente del CEU que acaban de cambiar y está muy chulo. Ah y a veces ir a casa de mis amigas a jugar”.

– ¿Has ido alguna vez al Centro Cultural a alguna de las actividades que hacen para niños o a ver alguna obra de teatro?

– “Si al Centro Cultural voy desde los 4 años a hacer ballet, me encanta hacer los festivales al finalizar el curso. También he ido a ver actuaciones y con mi cole a ver las obras de teatro que hacen los alumnos más mayores. También vamos mucho a la biblioteca. ¡La verdad es que me encanta el centro cultural!”.

– Laura, ¿Cómo ves el barrio enfocado para niños de la edad de los tuyos? ¿Y cuando crezcan, que echas en falta?

– “Bueno no sé muy bien que opinar aquí, yo no soy de Madrid, soy de Huesca, por lo que personalmente la tranquilidad de este barrio hace que nuestro día a día sea más cómodo. Intentamos disfrutar de todas las cosas que hacemos en el barrio. Echo en falta para los niños de esta edad que se encuentren más con los amiguitos fuera del cole, pero como he dicho, nosotros solemos disfrutar de todo lo que hay y de lo que se organiza. Para la edad de mis hijos, que les encanta estar en la calle y en los parques, es suficiente. Pero es verdad que para los que son mayores el ocio se queda un poco limitado. Sería una maravilla que en la parte del Corte Inglés que se quedó sin construir se hicieran cines y una zona de restauración”.

– Daniel y Maxime, si tuvierais un poder especial, ¿qué construirías en Sanchinarro?

– “Si tuviera el poder construiría un sitio muy grande lleno del colchonetas, saltos, castillos hinchables, escalada, piscinas de bolas gigantes”, se apresura Daniel a contestar. – “Yo si tuviera el poder construiría un polideportivo grande donde poder hacer cualquier tipo de deporte. ¿Sabes que es difícil encontrar una cancha de baloncesto en el barrio? Y que tuviera una piscina muy grande. Nosotros tenemos que hacer nuestros cursos de natación fuera del barrio y sería fantástico tener una piscina en Sanchinarro”, añade Maxime.

Íñigo Romero, LAS TABLAS

Aunque ahora se encuentra en Pamplona estudiando la carrera de Arquitectura, Íñigo Romero Martínez, de veinte años, es un veterano de Las Tablas, barrio al que vino a vivir cuando era bien pequeño. Amante de la lectura, el dibujo, los animales y la escalada, su gran pasión tiene 11 años y se llama Jimena, su hermana.

– ¿Cuánto tiempo llevas viviendo en Las Tablas?

– “Vivo en Las Tablas desde hace dieciséis años. Vine al barrio con mi familia cuando tenía sólo cuatro años”

– ¿Qué es lo primero que recuerdas que te gustaba del barrio?

– “Siempre me ha gustado poder ir al colegio andando. Eso con la edad me ha dado mucha sensación de libertad. Cuando llegamos me llamaba mucho la atención que todo era muy nuevo, muchos edificios estaban recién entregados, todo era muy espacioso, avenidas muy amplias, aceras anchas. Nada que ver con Madrid donde en muchos lugares los altos edificios dan sensación de que los espacios son más pequeños al estar juntos”.

– ¿Me imagino que te llamarían la atención los parques?

– “Sí, al venir tan pequeño disfrutaba mucho de los parques que hay en Las Tablas, muy espaciosos aunque algo secos. Una circunstancia que no ha cambiado mucho ya que en verano da lástima verlos. Pero en general me lo pasaba muy bien en ellos con mi familia, mi perra Lula y mis amigos”.

– ¿Recuerdas si había algo que no te gustara?

– “Al venir con cuatro años obviamente no había muchas cosas que no me gustaran, por mi edad, o no las recuerdo. Si tuviera que decir algo, no me gustaba muchos las continuas obras que había ya que en 2006, en casi todas las parcelas, había obras y grúas y a veces, como cuando hicieron el edificio enfrente de casa, el ruido se hacía pesado. Aunque también es verdad que al ser pequeño incluso me gustaba ir a ver como realizaban las obras. Quién sabe si ahí nació mi afición por la arquitectura jajaja”.

– ¿Cómo has visto la evolución del barrio?

– “Pues ahora quizás en comparación con entonces ya no hay tanto ruido”, nos dice entre risas. “Una evolución lenta. Por ejemplo, después de 16 años ahora han empezado a construir una biblioteca, cosa que antes no había como tal. Mis amigos y yo íbamos a la biblioteca de la universidad pública que hay en Las Tablas de la UNED, aunque realmente no se debería ir porque está pensada para los estudiantes que cursan sus carreras en dicha universidad, pero no había opción. Luego por ejemplo, a nivel deportivo no había ningún equipo ni campo de hockey, sólo había una cancha de fútbol de tierra, donde alguna vez fuimos mis amigos y yo a jugar al fútbol, pero poco. Incluso recuerdo que las porterías no eran como tal sino cuatro palos de metal. Ahora sin embargo hay un campo en condiciones, hay pista de hockey y hay equipo de hockey. En ese aspecto, en lo deportivo, algo se ha mejorado. También hay equipos de baloncesto. Todo eso me hubiera gustado tenerlo cuando tenía 13/18 años”.

– ¿Son los jóvenes los grandes olvidados?

– “Pues no lo sé. Antes a lo mejor, ahora tampoco tanto si lo comparamos con 2006. A nivel deportivo está muchísimo mejor que antes. Por ejemplo, nosotros cuando quedábamos casi siempre era por la zona de Montecarmelo porque aquí no había bares tan económicos como allí. Ahora que somos más mayores tenemos más opciones en Las Tablas, pero a los dieciocho años o diecisiete, que no tienes dinero, aquí poco podías hacer. Ahora sí es verdad que tienen más opciones. Ahora por ejemplo hay hasta dos parques de calistenia que está muy de moda entre los jóvenes”.

– ¿Te ves viviendo aquí dentro de unos años

– “Pues ahora mismo no lo sé, tendría que ver cómo evoluciona la zona. Hay que tener en cuenta que está pendiente todas las obras de ampliación de Distrito Castellana Norte que llegará hasta Las Tablas y todo eso hará que el barrio esté mucho mejor conectado con Madrid y eso que ya está bien conectado aunque le faltan cosas pero no está mal porque llegas al centro en nada. A priori no me importaría vivir por aquí en un futuro”.

Carlos Aguado, MONTECARMELO

Se considera una persona con personalidad dinámica y versátil, de carácter afable y colaborador con los demás, al que le gusta su trabajo, -es profesional dentro de la gestión educativa (programas lingüístico-culturales) y director de “INESLE Educación, Instituto de Lenguas”. Amante de caminar por la montaña y salir en moto acompañado por sus amigos, este vecino de Montecarmelo se considera muy familiar y agradecido de poder compartir la vida “con mi mujer y mis dos hijos”.

– ¿Desde cuándo vivís en Montecarmelo y por qué elegisteis este barrio para residir?

– “Vivimos en Montecarmelo desde hace once años y medio. Cuando nos trasladamos a Madrid, hace quince años aterrizamos en Mirasierra. Pero años después fue una suerte que nos mudáramos al barrio contiguo de Montecarmelo. Lo elegimos por conveniencia de lugar y por su tranquilidad”.

– ¿Cuál crees que es el mayor atractivo del barrio?

– “Lo más atractivo del barrio es su frescura, juventud y dinamismo. Es un placer caminar por las calles de Montecarmelo ya que te encuentras a conocidos y la oferta de servicios (educación, salud, deporte, ocio, restauración…) es buena y variada. Hay alternativas de ocio para personas de mi edad. Se dice que el transporte público (autobús, metro y tren) en Madrid es excelente, y Montecarmelo cumple con esta regla. Así mismo los accesos para el transporte privado también son muy cómodos”.

– ¿Y lo que menos os gusta?

– “Quizá la creciente inseguridad ocasionada por diversos altercados con los jóvenes. Se podría arreglar con mayor presencia policial y quizá una comisaría de policía. También hay muchos niños y cada vez más mayores con lo que sería interesante tener un centro de salud, aunque creo que pronto tendremos uno. Y finalmente, me gusta el tren de cercanías para ir al centro de la ciudad, pero habría que cuidar e invertir en mejor comunicación con la estación de Fuencarral y mejorar los accesos y sus alrededores”.

– ¿Además tienes tu empresa de programas lingüístico-culturales (idiomas) y trabajas en el barrio? ¿Ha evolucionado mucho el barrio empresarial y comercialmente hablando?

– “Desde que llegamos al barrio se ha notado un crecimiento tanto en estructuras cómo a nivel empresarial y comercial. En este sentido, creo que el barrio ya no es tan joven y ha crecido. En cierto modo nos encontramos en una etapa dulce del barrio. Tenemos comercio (alimentación, farmacias, ocio/deportivo, restauración…) Y se han asentado varias empresas en el barrio además del creciente teletrabajo desde la propia vivienda”.

– ¿Y por último qué tres cosas le faltan al barrio para ser perfecto?

– “Creo que no hay que buscar la perfección pero si altos objetivos de bienestar y convivencia. Lo importante no solamente son por ejemplo las estructuras sino el buen uso y rentabilidad de lo que tenemos para poder saltar a las siguientes fases de mejora. Dicho esto, faltaría fomentar la colaboración vecinal, promover acciones solidarias y esforzarse en que la gente sea más feliz”.