Coordinadora de Voluntarios del Banco de Alimentos, Elena Martin lleva viviendo en Las Tablas desde hace 13 años. Casada y madre de dos hijos, colabora con la Gran Recogida de Alimentos de Madrid desde hace cuatro años. Una campaña que esta edición 2020, que finalizó el pasado 15 de diciembre, ha tenido unos resultados absolutamente extraordinarios: el equivalente a 4.900.000 kilos de alimentos, lo que supone un incremento del 78%.

“El primer año me apunté como voluntaria y me “enganché”. El primer día estuve en el Mercadona pero continúe el resto del fin de semana colaborando en otros. Fue muy gratificante poder hacer algo por los demás, sentir la utilidad de tu esfuerzo, el trabajo en equipo… Entre los voluntarios se crea un ambiente de camaradería y cooperación que es sumamente enriquecedor”.

¿Y repetiste al año siguiente?
“Sí. Nuestro supervisor Juan me lo propuso y aunque me pesaba mucho la responsabilidad, al final me atreví. Este ha sido mi tercer año de coordinadora”.

¿Cuál es la labor de un coordinador?
“Eres el enlace entre los voluntarios que ayudan en tienda y el Banco de Alimentos, así como entre el Banco y la tienda colaboradora. Solemos reunirnos todos los coordinadores de Madrid, pero este año por el tema del COVID han sido videos explicativos. Nuestro supervisor es Juan, y coordina todos los centros de Las Tablas y Sanchinarro. Se pasa todo el fin de semana con su moto, de tienda en tienda dando apoyo y resolviendo incidencias. Con Juan la verdad es que todo es muy fácil”.

¿Qué hay que hacer para ser voluntario?
“Inscribirse en la web del Banco de Alimentos en los diferentes turnos y tiendas donde se va a desarrollar la campaña. Normalmente suelen ser vecinos del barrio o de alrededor. El coordinador se encarga de cubrir los turnos con los voluntarios y un día antes darles las últimas instrucciones”.

Y llega el gran día. ¿Cómo es esa jornada?
“Es un trabajo duro que requiere paciencia, esfuerzo y mucho entusiasmo. El éxito de la recogida está en los voluntarios, si ellos explican bien a toda persona que entre a la tienda el objetivo de la campaña, en el 99% de los casos, se convierte en un donante. Este año cambió la forma de la recogida por el tema COVID ya que no podía hacerse la recogida física de alimentos. Las donaciones se hacían en forma monetaria en la línea de caja. Digamos que la labor de los voluntarios ha sido un poco “ingrata”, pues mucha gente ya había donando durante la semana y tampoco veíamos los “kilos” que estábamos recogiendo como otros años”.

¿Eso ha influido en el ánimo de los voluntarios?
“No tengo palabras… Yo he tenido siempre mucha suerte pero este año especialmente. Han sido personas super entregadas con unas ganas locas de colaborar y ayudar, a pesar de las condiciones tan adversas de esta campaña. Algunos ya nos conocíamos de años anteriores como Susana, vecina del barrio con niños pequeños; han colaborado también personas ya jubiladas como Conchita que dedica gran parte de su tiempo a los demás; matrimonios a los que les gusta también hacer voluntariado juntos, familias de padres con hijos y novias de los hijos, algunos tele-trabajadores entre “call y call”, chicos jóvenes de 16, 17 años (esto es lo que más me conmueve). Es increíble las ganas de ayudar que tiene todo el mundo”.

¿Y cómo es el donante de Las Tablas?
“La respuesta de la gente ha sido espectacular. No esperábamos superar las donaciones de años anteriores. El Banco de Alimentos ha tenido en este distrito unos inmejorables colaboradores y donantes. Es impresionante la solidaridad de los vecinos y la cantidad de personas que nos trasmitían en tienda su deseo de hacer voluntariado. De verdad que esta experiencia te reconforta y te devuelve la fe en las personas. Antes del COVID 19 facilitábamos productos de alimentación a más de 500 organizaciones que gestionan comedores sociales, que elaboraban 140.000 comidas diarias. Actualmente la cifra se ha incrementado a 190.000 y se prevé que a principio del 2021 esta cantidad se va a disparar”.