La nieve ganó la batalla a la parroquia de San Rafael Arnaiz. La estructura que techaba el templo no aguantó el peso de la misma y acabó derrumbándose, Afortunadamente sólo hubo que lamentar daños materiales. Hablamos con el párroco Don Francisco de Borja Pérez, quién nos explica cómo vivieron esos momentos.

• “El derrumbe se produjo en dos momentos. La noche del 8 al 9, la de la gran nevada, se hundió la estructura de acero y la lona, pero no llegó a caer hasta el 10. La noche del 8 y la mañana del 9 llamamos a los bomberos. En algún momento recibí una llamada de la policía diciendo que los bomberos ya habían pasado. No es cierto, nunca se personaron. La mañana del 9, de hecho, nos comunicaron que como no había nadie viviendo allí no se pasarían”.

• ¿Cuáles han sido los daños?
• “Al combarse y derrumbarse las vigas, hemos sufrido daños en la estructura que sujeta las puertas correderas que dan al parking, además de algunas roturas de conducciones de cables y otras averías eléctricas y las máquinas de calefacción dejaron de funcionar. Pasada una semana, empiezan a funcionar con relativo éxito”.

• ¿Cuándo pudieron entrar para poder ponerse a trabajar en las labores de reconstrucción?
• “Hasta que un feligrés que tiene una constructora no aseguró la zona catastrófica no pudimos pasar, pues amenazaba ruina. A partir de entonces pudimos proceder a la demolición completa de la estructura. El martes 12 pudimos entrar los voluntarios para limpiar y acondicionarlo todo para restablecer el culto. Pudimos abrir la parroquia tan rápido gracias a la empresa de este feligrés y al trabajo sostenido de muchos voluntarios que abrieron caminos con palas y azadas desde la entrada de la parroquia al asfalto que habían abierto las máquinas quitanieves del ejército, a la sal que nos regalaban desde el ayuntamiento, y al trabajo del equipo de liturgia de la parroquia. Ahora queda que el seguro responda e indemnice y estudiar con qué cubrir el atrio hasta que podamos construir, pues la ECLU AUCATEL sigue retrasando la licencia.