Cristina M.A., publicista y madre de familia numerosa, llego a Montecarmelo hace diez años, desde el mismo centro de Madrid, cargada de ilusión y con “dos mochuelos” debajo del brazo. Las amplias avenidas, zonas verdes y cercanía al monte de El Pardo fueron algunos de los motivos por los que se inclinaron a escoger este barrio.

“En estos años el barrio ha madurado, se ha asentado y ha pasado de ser un mero dormitorio de treintañeros ajetreados a cobrar vida propia. La proliferación de pequeños comercios le ha dado esa vidilla tan típica de barrios más maduros en los que no sólo encuentras locales de restauración. Aunque con la crisis que se avecina a ver en qué estado queda el comercio en el barrio. Este año por ejemplo, me ha hecho especial ilusión la construcción de la parroquia. El ver cómo unos barracones dan paso a una iglesia moderna y acogedora, es una buena muestra de lo vivo que está el barrio”.

• ¿Qué carencias ves?
“Prioritario, un centro de salud. Luego biblioteca pública, polideportivo y una salida directa a la M40 porque con el desarrollo de Arroyofresno y encajonados también por la carretera de Colmenar, a determinadas horas, el barrio se convierte en una ratonera”.