La serie “Mercado Central” de TVE ha sabido ganarse a un público muy exigente como es el de la sobremesa. Ambientada en un antiguo mercado municipal de Madrid, que quiere ser reconvertido en un lujoso centro comercial, está protagonizada, entre otros, por César Sánchez, vecino de Montecarmelo.

Texto: Natalia Arechederra • Fotos: Javier de Agustín

Veterano actor asturiano, César Sánchez da vida a Jesús de la Cruz, patriarca de la familia que inició el negocio de Frutas y verduras De la Cruz y lo expandió hasta límites insospechados. A sus setenta años, y desde que murió su esposa, Jesús se ha convertido en un hombre libre que sigue manteniendo viva sus ganas de seducir.

“Jesús es una persona que se ha hecho a sí mismo, y empezando desde abajo ha conseguido tener una gran empresa. No ha tenido muchos escrúpulos para lograrlo, ha sido un padre autoritario y poco condescendiente. Se ha quedado viudo y ha suplido la ausencia y el dolor escapando hacia adelante y refugiándose en el Bon vivant. Encuentra otra vez el amor donde menos lo espera y poco a poco va sentando la cabeza y moderando su actitud”.

¿Qué es lo más bonito y lo más complicado de grabar una serie que se emite a diario?
“Lo más complicado es el ritmo frenético que se lleva; y lo más agradable, el compañerismo y el buen ambiente que se respira. Esto último hace que se pueda llevar adelante un trabajo tan exigente”.

¿Cuándo dejasteis de rodar por culpa del Covid19?
“El último día de rodaje, antes del confinamiento, fue el 13 de marzo. Menos mal que dejamos muchos capítulos grabados y han podido estar emitiendo sin interrupción. A partir de entonces en casa, como todo el mundo. La verdad es que mi familia y yo lo hemos llevado mucho mejor de lo que esperábamos. Intentamos crear rutinas diarias, con el estudio de los pequeños, con juegos, lectura o películas. Al final empezaba a costar algo más”.

“Mercado Central” narra la historia de un grupo de comerciantes que tendrá que decidir sobre el futuro del mercado. ¿Le ha acercado esta problemática al comerciante de Montecarmelo?
“Desgraciadamente el pequeño comercio en todas las partes, y Montecarmelo no es una excepción, está tendiendo a desaparecer. Es una pena porque las grandes superficies masifican y despersonalizan, mientras el comercio de barrio es más entrañable, más cercano y crea familiaridad con su entorno. Ahora con lo que ha pasado toca reconvertirnos en nuestra forma de vivir cotidianamente, quizá volvamos a una relación más cercana y, como pregonamos en la serie, volver a comprar en los mercados y pequeños comercios que tenemos cerca, ¡nadie nos va a conocer mejor!”.

¿Qué es lo que más le gusta de Montecarmelo?
“Su tranquilidad, que tienes prácticamente todos los servicios sin salir de él y hacer frontera con el monte de El Pardo”.

Casado con la actriz Eva Higueras, dabais clase de teatro el colegio Antonio Fontán, antes del Estado de Alarma. ¿Cómo surgió esa idea?
“Nuestros hijos van a ese colegio y el AMPA nos lo pidió y no lo dudamos. Nunca habíamos dado clase a niños tan pequeños pero la experiencia está siendo magnífica. Trabajamos con ellos a base de juegos dramatizados e intentamos potenciar su autoestima, mejorar su comunicación, les enseñamos a interrelacionarse y a superar la timidez. El teatro es una buena enseñanza para la vida. Deseando verles de nuevo”.

Volvisteis a rodar el 1 de junio, ¿Cómo ha sido esa vuelta?
“Después de tanto tiempo parados, estábamos deseando. Hemos vuelto con unas medidas de seguridad máximas: test cada 15 días, rodaje con el mínimo equipo posible, EPI constantemente menos en el momento de rodar, camerinos individuales, menor número de actores coincidiendo para lo que se ha tenido que retocar los guiones, comidas individualizadas. Habrá que adaptarse a esto como a los demás aspectos de la vida”.

¿Habrá una sola temporada?
“He trabajado en muchas series diarias pero nunca había tenido la suerte de tener un personaje fijo. Cada serie es un mundo, un riesgo, una sorpresa… unas veces para bien y otras para mal, por eso es muy difícil saber si una serie va a continuar o no. Esperemos que ésta sí. ¡Larga vida a Mercado Central!”