Se llama Amelie y el próximo mes de noviembre cumplirá 3 años. Pese a su corta edad, puede presumir de haber realizado por etapas este verano los 65 kilómetros que recorren el Anillo Verde de Madrid, sobre su bicicleta sin pedales. Hablamos con sus padres, Marcela y Francisco Xavier, vecinos de Sanchinarro desde 2016.

– “Amelie se subió por primera vez a una bici con 18 meses, a finales de mayo de 2020. Se la veía feliz en su pequeña bici y empezó a ir en ella a su escuelita infantil, 1’100 km de ida más la vuelta. Llegaba bien, contenta, sin cansancio o fatiga”, comienza a contarnos Francisco Xavier.

– “Luego empezamos a dar paseos por el barrio, cada vez más largos, como ir hasta el Parque Forestal de Valdebebas o por el anillo verde ciclista, a escasos 50 metros de casa. Hiciéramos el recorrido que hiciéramos siempre parábamos en los parques infantiles por los que pasáramos para disfrutar de ellos, descansar y merendar. Amelie tiene un radar muy desarrollado para localizarlos a lo lejos”, nos dice Marcela.

– ¿Cómo surge la idea de dar la vuelta al Anillo Ciclista padre e hija?

– “Al ver su evolución y gusto por la bicicleta, y ser un recorrido que yo conocía al haberlo realizado en bici y patines, me dije “¿por qué no? Así que comenzamos el pasado 20 de Junio, desde el punto kilométrico 0 que se encuentra en Las Tablas. Como Amelie ya hacía paseos de 5 km, desde el principio pensé en un total de 11 o12 etapas, como así ha sido, con un mínimo de 5 y un máximo de 6km cada una. Cada nueva salida comenzábamos en el punto en el que lo habíamos dejado, normalmente al pie de un punto kilométrico”.

– Ella en bici, ¿pero tú cómo ibas?

– “Muchas veces con la lengua fuera de lo rápido que va en llano y cuesta abajo”, dice riéndose. “Dependo de ella y del tramo que estemos recorriendo. Normalmente voy trotando, despacio, salvo en las subidas, que voy caminando a su lado o tirando de la bici con una cuerda, cuando el tramo tiene pendiente o una subida muy prolongada”.

– ¿Qué comenta ella?

– “Amelie habla hasta por los codos. Lo que más comenta es que quiere ir en autobús, en metro o coche, también pregunta por los ruidos y sonidos que va escuchando, le hace gracia ver a gente sin camiseta, pide parar en los parques, toda caseta pequeña que ve es la casita de los 3 cerditos, etc. Disfruta muchos de los pequeños detalles y cosas que descubre, va entretenida y siempre sonriente. Y si por lo que sea mostraba alguna señal de fatiga, parábamos a la sombra para descansar, tomar agua o picar algo. Disfruta mucho en la calle con su bici”.

– ¿La anécdota más divertida?

– “Cuando nos cruzamos con otros ciclistas y la dijeron “Vamos campeona”, “¡Ese Valverde!”, -en alusión al maillot que lleva como el del ciclista español Alejandro Valverde-, o una que le hizo mucha gracia a Amelie cuando una abuelita, también en bici, la retó a una carrera, cosa que le hizo sonreír e intentar ir más rápido para alcanzarla”.

– ¿Alguna caída?

– “Pocas. En la primera comenzó a llorar pero porque estaba totalmente embarrada y no le gustó. Otro día se hizo una herida en la rodilla y le pusimos rodilleras. Y en una tercera, se le rompió la canastita de la bici, donde ella suele llevar de paseo cada día a un diferente peluche o muñeca”. 

– ¿Habrá próximo reto?

– “Seguro que lo habrá. Me he enterado que en Vitoria hay un anillo verde muy agradable para recorrerlo en bici, por ejemplo. Y para más adelante, tal vez empezar a formarla en BMX y buscar nuestros recorridos dentro o fuera de España”, concluye Francisco Xavier.

– “Pero sobre todo el mayor de todos los retos es que sea una enamorada del deporte el día de mañana. El deporte practicado simplemente por gusto, es una herramienta muy poderosa, que estamos seguros le ayudará en todos los aspectos de su vida”, añade la madre de Amelie.