Calle Américo Castro. Sanchinarro

ZITUS NUM.:  67. Por Hobbes 13 Septiembre 2011 Publicado en ¿Por qué no tu calle?
En la zona de SANCHINARRO dedicada a políticos literatos exiliados tras la Guerra Civil española debido a sus ideas republicanas, encontramos la calle que nos recuerda a Américo Castro.

Escritor y filólogo español, está considerado uno de los grandes historiadores hispanoamericanos y cervantistas del siglo pasado, y se le encuadra en la Generación del 14.

67_dinteres_calle1Nacido en Brasil, cuando contaba con cinco años de edad su familia regresó a España instalándose en Granada, donde cursó sus estudios. Con catorce años vivió el retorno de los soldados de ultramar tras las derrotas de 1898, algo que le dejó huella. Se licenció en Derecho y Letras en 1904 trasladándose a París para seguir estudiando en la Sorbona. A su vuelta se relacionó intensamente con Francisco Giner de los Ríos y su Institución Libre de Enseñanza, y otros pensadores e ideólogos de la época.

Muy vinculado, junto con Ortega y Gasset o Ramón Menéndez Pidal, al novecentismo, participó activamente en los movimientos culturales del primer cuarto de siglo, centrándose en la literatura española, y donde su obra más reconocida fue “El pensamiento de Cervantes. “

Ampliando miras y con el nexo del idioma, Américo redescubrió América y sus peculiaridades lingüísticas del español. Viajó como conferencista en varias ocasiones a Hispanoamérica impartiendo cursos y clases magistrales, y al inicio de la Guerra Civil se exilió en el continente americano.  A causa de ese destierro profundizó en la historia de España y su pluralidad a lo largo del tiempo, publicando el libro “España en su historia. Cristianos, moros y judíos”. Esta obra, no exenta de polémica, hizo que recibiera opiniones muy encontradas a favor y en contra de sus conclusiones.

Igualmente trabajó impartiendo clases en varias universidades estadounidenses, como Princeton o la de San Diego. Sus experiencias tanto en el cono sur, como en Norteamérica, le llevaron a promover un hermanamiento provechoso para ambos pueblos, potenciando las cualidades distintivas, pero complementarias, de cada sociedad.

Debido a la grave enfermedad de su mujer, en 1968 regresa a España instalándose en Madrid y muriendo cuatro años después.

Es reseñable su labor como diplomático republicano, ocupando el cargo de embajador en Berlín durante un año, justo una década antes que el Alcalde Conde de Mayalde, con quien no coincide en ningún punto ni ideológicamente ni en el callejero de Sanchinarro. Otros políticos-escritores con calle en el barrio que también sufrieron el exilio tras la guerra, fueron Luis Jiménez de Asúa o Niceto Alcalá Zamora.
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