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Editorial. Febrero 2011

ZITUS NUM.:  61 02 Febrero 2011 Publicado en Editoriales

He de reconocer que en un primer momento no caí en la nueva Ley Antitabaco, sino en que había pasado algo en un local en concreto, de los muchos que hay en Sanchinarro, Las Tablas y Montecarmelo. Pero el caso es que el tumulto de gente que se agolpaba a las puertas del mismo me llamó la atención.


Claro que cuando me bajé con la intención de preguntarle al dueño, me percaté de que tan solo se trataba de un grupo de fumadores que estaban “echándose un piti” tranquilamente sin importarles, o eso parecía, la baja temperatura que había. Y me dio por pensar cómo habrá afectado la nueva Ley Antitabaco a los barrios por donde se distribuye Zitus Madrid y comencé a preguntar.

De momento parece ser que tanto restauradores como clientes lo llevan “medianamente bien, adaptándose”. No tanto los vecinos que viven en los pisos de arriba, sobre todo en cuanto a locales nocturnos se refiere, por el ruido que inconscientemente, quiero pensar, originan los fumadores en la calle. Pero ¿y que otra opción les queda? Confieso que personalmente veo difícil buscar un punto intermedio para contentar a todos. Pero también pregunté a los conserjes de la zona, y algunos lo tienen realmente complicado a la hora de ejercer su derecho a fumar. Uno de ellos me comentaba impotente que no sabía como hacerlo. La razón no era otra que al no poder fumar en su lugar de trabajo, cosa que lleva no haciéndolo hace años, la nueva ley tampoco le permite hacerlo, como hasta ahora, en la calle. El motivo, trabajar en una comunidad situada enfrente de un colegio.

“¿Qué hago?”, me decía. “de aquí a allí no hay cien metros con lo cual no puedo fumar. Me tendría que alejar, lo que significaría estar lejos de la garita. Esto es desesperante, me tendré que plantear en serio dejar de fumar porque ya me dirás”. Y claro aquí ya entra en juego privar a una persona de su derecho a fumar aún sabiendo que haciéndolo no beneficia nada a su salud. Pero cada uno con su cuerpo es libre de hacer lo que quiera. Voces a favor, voces en contra, el caso es que vecinos, empresario, trabajadores, conserjes o visitantes, todos los que viven o visitan Sanchinarro, Las Tablas y Montecarmelo, al igual que en el resto de España, se están intentando amoldar a esta situación, de la cual el tiempo dirá si realmente afectará a los ingresos de los restauradores o no. ¡Ánimo a todos, fumadores o no fumadores!

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